lunes, 7 de diciembre de 2020
Pétalo 265 :D I'm not just another brick in the wall
Pétalo 264 :D Leyes naturales
2. Ley de la causa y efecto. En la vida todo efecto tiene una causa específica. Hay determinadas causas para el éxito y determinadas causas para el fracaso.
“Mas vale encender una vela diminuta, que maldecir a la oscuridad” Proverbio escocés
3. Ley de la creencia. Aquello en lo que creemos emocionalmente es lo que se convierte en nuestra realidad.
4. Ley de las expectativas. Todo lo que esperes con una determinada certeza se convertirá en tu propia profecía de autocumplimiento. Los grandes triunfadores suelen tener autoexpectativas llenas de certidumbre y positivismo. Esperan tener éxito, esperan gustar, esperan ser felices y casi siempre se salen con la suya.
Paranoico Invertido: Alguien que cree que el mundo conspira para su bien.
5. Ley de la atracción. Eres un imán viviente. De forma inevitable atraes hacia el circulo de tu vida a aquellas personas y situaciones que estén en armonía con tus pensamientos dominantes. La gente alegre y feliz atrae a gente alegre y feliz.
“Siembras un pensamiento y recoges un acto.
Siembras un acto y recoges un hábito.
Siembras un hábito y recoges un carácter.
Siembras un carácter y recoges un destino”.
6. Ley de la correspondencia. Tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior.
La mayoría de las personas tratan de mejorar o mejorar algunos aspectos de su vida intentando que sean los demás los que cambien. No les gusta lo que ven reflejado en el espejo de su vida y se aplican en darle brillo al espejo en vez de ir a lo que realmente es la causa del reflejo.
domingo, 29 de enero de 2012
Pétalo 258 :D ¿Sembrar o Guardar?
Hace mucho tiempo un querido Rey como no del lejano Oriente que tenía tres hijas, quería elegir a una de ellas para ser su heredera, ya que deseaba que fuera la más inteligente, bondadosa y perseverante la elegida, y como la elección era muy difícil, porque las tres eran muy inteligentes y valientes, cualidades necesarias para ser regentes. Sin embargo, este rey pensaba que eran imprescindibles otros valores para legislar su reino. Como no tenía forma de decidir adecuadamente, pues eran trillizas, le preguntó a un gran sabio, y este le sugirió una idea.
El Rey fue a su casa y reunió a sus tres hijas. Le dio a cada una una bolsa con semillas y les dijo que él se iba a un peregrinaje religioso. «Me llevará cierto tiempo volver, quizá uno o dos años, y ésta es una especie de prueba para vosotras. Tendréis que devolverme estas semillas cuando regrese. Aquella que mejor las proteja se convertirá en mi heredera por ser merecedora de tan importante cometido». Dicho esto, el Rey partió.
La primera hija se preguntó: ¿Qué debería hacer con estas semillas? Y para conservarlas las guardó en una caja de seguridad de hierro, porque al regresar su padre debía devolverlas como las había recibido.
El segunda hija pensó: Si las guardo como hizo mi hermana, morirán. Y una semilla muerta no es una semilla, por lo tanto no habré cumplido mi cometido. De modo que fue al mercado, vendió las semillas y guardó el dinero a buen recaudo. Y se dijo: Cuando mi padre regrese iré al mercado, compraré semillas nuevas y le devolveré unas semillas mejores que las que me entregó y así seré la que mejor haya resuelto el dilema.
El tercera hija en cambio sembró las semillas de todo corazón y esperó a que dieran su fruto. Así, fue cosechando las semillas que su padre tan amorosamente le había entregado antes de marcharse a su peregrinación. Sus hermanas, entre tanto, se reían de ella y pensaban que era un esfuerzo en vano. Su padre sólo les había pedido que le devolvieran lo que les había dado. Además ellos eran ricos y no necesitaban trabajar. El consejo de su padre había sido muy claro. Dejaría su herencia a quien protegiera mejor las semillas.
Después de tres largos años, cuando el padre regresó, la primera hija abrió su caja fuerte, y tal fué su sorpresa cuando todas y cada una de las semillas estaban muertas, apestaban, y el padre le dijo: ¡Qué! ¿Son éstas las semillas que te di? Tenías la posibilidad de hacerlas crecer y germinar, y ahora están podridas. ¡Estas no son mis semillas!
La hija insistió que eran las mismas semillas, y el padre le increpó: Eres un avariciosa, quedas desterrada del reino.
La segunda hija fue al mercado a comprar semillas. Volvió a la casa y se las presentó a su padre. El padre dijo: Estas no son las semillas que yo te entregué. Tu idea es un poco mejor que la de tu hermana; sin embargo, no tienes las cualidades que yo quisiera para mi sucesora. Tu comportamiento es el de una calculadora, quedas desterrada de mi reino.
El rey se acercó con gran esperanza y cierto temor a su última hija. Y tú, hija, ¿Qué has hecho con las semillas que te encargué?
La tercera hija pidió a su padre que le acompañara a ver los campos que había sembrado año tras año desde su marcha. Y le dijo: Las semillas que me has dado están en estos campos. Cuando recoja la cosecha podré devolvértelas. Estos campos han ampliado tu fortuna y han servido para alimentar a tus empleados. La labor la han realizado labriegos que no tenían trabajo, y así han podido proteger a sus familias. Pensé que era más sabio sembrar que guardar unas semillas hasta que volvieras.
Y el padre contestó: Tú eres mi digna heredera. Es así como deberíamos actuar todos con las semillas que la vida nos ofrece.
"El avaricioso no disfrutará de la vida porque todo lo que le ofrecen lo guarda y no lo comparte"
"El calculador buscará el beneficio rápido e intentará hacer el mínimo esfuerzo buscando los medios de favorecerse por encima de los otros"
"En cambio la mente creativa gozará de todo lo que la vida le entrega y sabrá multiplicarlo una y otra vez para compartir los beneficios con todos los que le rodean. Para lograr su éxito empleará todos los recursos que estén a su alcance, y no dudará en entregarse, todo lo que da se lo da"
Ahora quizá te apetezca pensar en qué aspecto de tu vida te pareces la hija avariciosa; qué parte de ti mismo guardas celosamente aunque se te pudra por no compartirlo.
Luego puedes también observar si posees algo de calculador. Piensa en qué situaciones actúas buscando el beneficio inmediato, o cuándo manipulas para lograr lo que te interesa, sin pensar en lo que los otros quieren, desean o anhelan.
Hemos dejado por último, la parte de ti mism@ que es generosa, bondadosa y espléndida. Disfruta descubriendo este diamante de tu personalidad que aún no conoces en profundidad, si profundizas en el eneagrama de la personalidad podrás observar no sólo tus puntos más oscuros sino también tus luces, ya que no podrás brillar si no es gracias a tu sombra.
Cada uno de nosotros estamos conformados por luces y sombras. Es imprescindible descubrir nuestras pequeñas imperfecciones ya que ellas nos impulsará hacia el cambio, y sólo así podremos encontrar nuestros grandes valores. Acepta a tu avaro y a tu calculador como partes de tu lado oscuro, y de este modo emplea la generosidad de tu corazón para ser un ser de esencia pura.
Para evolucionar se precisan planes de acción proactivos con los que te comprometas, y en los que procures generar confianza en los demás, y así irás ampliando tu siembra y tu cosecha, respetando las semillas que la vida te ha dado, del mismo modo agradece el terreno que han puesto a tu servicio y todos los colaboradores que permiten que alcances tus metas.
Gracias por seguir mis pequeñas semillas.
MariCruz
miércoles, 6 de julio de 2011
Pétalo 257 :D ¿Utilizas todos tus sentidos?
sábado, 4 de diciembre de 2010
Pétalo 242 :) La luz de la caverna
Estaban un grupo de cavernícolas refugiados en pleno invierno en una gran cueva para guarecerse del frío y de los animales. Cuando se dieron cuenta que apenas podían ver cuando llegaba la noche, y a medida que se adentraba el invierno se hacía mucho menos llevadero por el fría y oscura que se quedaba la caverna.
Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea con unos pequeños troncos secos. Y aunque la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver apenas nada en cuanto oscurecía. Sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó considerablemente.
Quizá la pregunta que todo buen coach haría comenzaría por ¿Qué nos enseña este pequeño e interesante relato?
Y posibles respuestas puedan ser: "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Otra posible vía de enseñanza fuera que nos pueda hacer ver que el compartir nuestra luz no sólo no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer en confluencia con otras, obteniendo pleno significado su existencia".
Habrá tantas respuestas posibles como personas interpreten este cuento, que pasa de generación en generación los días de frío invierno, y que ahora te animo a compartir, si quizá sea el momento propicio para compartir tu pequeña luz con el resto de tus seres cercanos.
Un abrazo.
Mari Cruz
domingo, 31 de octubre de 2010
Pétalo 238 :) ¿De quién son esas huellas?
Al parecer cuando estaba descansando aprovechó para reflexionar, y fué cuando giró su cabeza y entonces su mirada se centró en las huellas, si aquellas huellas, sus huellas que iban quedando marcadas en la arena mojada tras su caminar, y fué en ese preciso instante cuando sintió que muchas veces en los momentos más duros y dificiles durante su vida había habido sólo un par de huellas, y esto le molestó en gran medida, tanto que se preguntó alzando la voz porqué en los momentos felices siempre había estado acompañado y en los momentos complicados siempre había estado solo.
viernes, 8 de octubre de 2010
Pétalo 235 :) Commuters Coexisting
Y si, digo bien vivían, porque no es lo mismo vivir que convivir, vivir en realidad lo hacemos todos, ya que respirar, comer, dormir, trabajar y divertirnos lo sabemos hacer todos; en cambio convivir compartiendo la existencia con otros muy diferentes y no afines a nosotros es harto dificil, ya que para ello hemos de cambiar, y cambiar no es fácil ya que requiere esfuerzo y tolerancia.
Solemos pensar que los que han de adaptarse son los que llegan, como bien díce el dicho, "Donde fueres haz lo que vieres", o "If you go to Rome do as the romans do"; cuando en realidad lo que ha de primar es que "Si yo cambio todo cambia" y si todos cambiamos el futuro será el que todos anhelamos.
Y si es cierto que en ellos percibo un mérito especial ya que a mí me resultaría casi imposible adaptarme a la sabana o sus lugares de origen, sinceramente no creo que pudiera adaptarme, en cambio ellos conviven en la gran ciudad, es más incluso en la organizaciones.
Todos quizá tengamos entre nuestros familiares, amigos, colaboradores cercanos algunos de estos animales como parte de nuestra obra de teatro. Y si nos pusiéramos en su lugar en muchas ocasiones nuestras relaciones serían mucho más sencillas y fructíferas para todos, lo que ocurre en la gran mayoría de ocasiones es que cada uno de nosotros sólo piensa en su postura no en la del otro, nos movemos en nuestro círculo, para qué molestarnos y ocuparnos en el espacio del otro.
Y hoy como cada día, y en especial hoy, viernes día 8 de Octubre día de la Convivencia, ni tan siquiera saqué mi libro, ya que me resultaba mucho más interesante dejar la lectura de un afamado escritor y su modo de percibir y sentir el mundo, por el simple hecho de observar a seres que han sabido y saben superar las dificultades que encuentran en su entorno, adaptarse a ellas, y por supuesto convivir en el nuevo habitat.
Pensaba contaros uno de mis cuentos para esta gran ocasión, y contaros las historias diarias de los nueve animales que ahora conviven en esta ciudad conmigo y con otros tantos commuters, aunque casi mejor lo dejaré para sucesivos cuentos en los que los protagonistas serán ellos, esos personajes de los que tanto aprendo por ser tan diferentes a mí, o quizá tan similares, ya que todos tenemos algo de ellos y hoy, sólo os presentaré a aquellos de quienes aprendo y los que más me sorprenden:
Ese oso conciliador que salió de las montañas del norte, algún día os hablare de la avestruz que tiñe de perfección todo o que hace o díce, una símpática cebra que está siempre a disposición de los demás olvidándose en múltiples ocasiones de ella, la hiena que goza de una paciencia infinita y se detiene a esperar para terminar siendo implacable, el buitre ese eterno solitario que en cierto modo todos llevamos dentro, uno de mis favoritos el buho observador que es espectador de todo lo que ocurre no formando parte de la obra, la solidez y lealtad que nos muestra el elefante, la ilusión que nos provoca ver al entusiasta chimpancé en sus quehaceres y no podía faltar el león que en la gran ciudad ha de encontrar de nuevo cuál es su territorio, marcarlo sin pisar el espacio de otros; todos ellos han de conservar su identidad sin pisar la de otros y de todos ellos aprendo a diario.
Me gustaría terminar mi reflexión sobre la convivencia haciendo hincapié en nuestro día a día, ya que solemos centrarnos al pensar en convivir en personas y animales de las antípodas; cuando en realidad la esencia del convivir se demuestra con todos a diario, y ciertamente a veces solemos tolerar mucho mejor lo lejano que lo cercano porque nos es mucho más fácil reencuadrar a animales de otro ecosistema que a los del nuestro propiamente dicho.
A veces nos es más fácil participar en actividades orientadas a la convivencia de otras culturas cuando no tenemos tiempo para visitar a nuestros seres cercanos, cuando no dedicamos tiempo a nuestros hijos, cuando no saludamos a quien vemos a diario, evidentemente ya sería mucho pedir el sonreir ya que alegra el alma de quien lo recibe, así que más nos valdría no sólo tolerar, palabra que no me gusta, sino procurar convivir.
Convivir no sólo con los lejanos o no afines a tí, sino también con los cercanos, ya que cuando yo cambio todo cambia, prueba a partir de hoy con una sencilla sonrisa y descubrirás su efecto milagroso para la convivencia.
Un abrazote. Mari Cruz
martes, 14 de septiembre de 2010
Pétalo 233 :) Comienza la siembra
Había una vez un magnánimo rey que tenía tres hijos, y quería elegir a uno para ser su heredero universal. Era muy difícil, dado que los tres eran muy inteligentes y valientes, cualidades necesarias para ser regentes. Sin embargo, este rey pensaba que eran imprescindibles otros valores para legislar su reino. Como no tenía forma de decidir adecuadamente, pues eran trillizos, le preguntó a un gran sabio, y este le sugirió una idea.
sábado, 31 de julio de 2010
Pétalo 231 :) Todo aquello que sea bueno para tí
Cuenta la leyenda que una jóven desde pequeña, mientras todo el mundo la felicitaba profusamente y le deseaba toda la felicidad del mundo, recibía de su abuela, cada año, alternativamente, una perla blanca y otra negra, con unas simples palabras, “te deseo todo aquello que sea bueno para tí”.
La joven se preguntaba que podía haber mejor para ella que toda la felicidad.
Y que a veces aquello que nos parece negro se vuelve bueno con el paso del tiempo porque nos hace crecer y nos abre nuevas oportunidades, por eso blanco o negro lo importante es saber aceptar aquello que la vida nos regala conscientes de que es lo mejor para nosotros.

Por eso hoy te deseo muchas felicidades y “Todo aquello que sea bueno para ti”.
Mari Cruz
jueves, 15 de julio de 2010
Pétalo 230 :) Mejor corriendo que ...
Cada nueva mañana en África un león despierta y sabe que debe correr más rápido que el antílope o morirá de hambre.
No importa si eres un león o un antílope, cuando el sol sale, es mejor que te encuentre corriendo.
"Todo lo que precisas saber sobre tí mismo,
lo puedes aprender,
en los 42,2 kilómetros del maratón
ó antes de los 42 años,
justo tras haber pasado
el sexto nivel de
los 7 cambios evolutivos"
Un abrazo. Mari Cruz
lunes, 5 de julio de 2010
Pétalo 229 :) Atrévete a mirar
Cierta mañana un apuesto príncipe del lejano oriente muy valeroso e inteligente aunque no muy querido por su pueblo por su falta de cercanía para con los ellos, observó dos puntitos rojos en su muslo izquierdo.
Creyendo que se trataba de las picaduras de un insecto no le prestó mayor atención y cumplió con sus obligaciones del día, ya que era muy cumplidor con sus tareas.
Al caer la noche sobre su reino se dió cuenta que los dos puntos se habían convertido en dos ojos que le acechaban furiosamente, pronto se quedó dormido tras el duro trabajo del día, y a la mañana siguiente al despertar dos orificios nasales se habían añadido a la espantosa imagen.
Aterrado el jóven príncipe vendó su muslo para ocultar ante todos aquel extraño mal e ignoró durante todo el día el sonido de la respiración de su pierna.
Durante las obligaciones que tenía que cumplir a lo largo del día, en un instante que reposó su mano sobre el muslo casi pierde los dedos ya que había desarrollado nuevamente algo más en él, en esta ocasión una boca plagada de dientes afilados y amenazantes.
De inmediato llamó al cirujano de palacio para que lo resolviera, extirpando el mal.
Parece que tras la intervención del doctor todo volvió a la normalidad, aunque no todo eran sonrisas en el reino, un buen día de otoño mientras paseaba por sus jardines escuchó un grito procedente de su pierna.
Aquellos ojos, nariz y boca habían vuelto para quedarse. Pronto se extendió por el reino un rumor acerca de que el principe estaba poseído por un maléfico mal que nadie sabía como solventar.
Pobre príncipe pensaban muchos, con lo inteligente, valeroso y trabajador que es, es una verdadera lástima que se esté volviendo loco y no sea feliz.
Un monje errante se adentró en el bosque en el que nacía el río sagrado amparado por la diosa de la compasión a solicitarle ayuda para el valeroso jóven, la diosa le díjo que el jóven fuera al bosque desprovisto de armas y comenzara el camino por los caminos más tortuosos, hasta encontrar el nacimiento del río de la compasión.
Y así lo hizo el jóven príncipe, comenzó el árduo camino por los caminos más tortuosos del bosque hasta llegar a dar con el nacimiento del río, como estaba muy agotado procedió a beber agua del río y a refrescarse con ella, derramando un poco sin quererlo en su muslo izquierdo.
Cuando de repente el rostro maléfico gritó: En todo este tiempo nunca me has mirado ni tampoco has tratado de comprender una sola palabra de lo que te he dicho ¿Acaso no me reconoces?
El príncipe tras observar muy detenidamente la cara, se reconoció de inmediato, vió como la cara de su muslo era él mismo un poco distorsionado con marcas oscurecidas y arrugas fruto de la edad y rompió a llorar.
Cuando lo hizo los ojos, nariz y boca de su pierna se enternecieron y súbitamente se transformaron en los ojos, nariz y boca de la diosa de la compasión, quién le respondió: No posees un corazón compasivo jóven príncipe, tienes muchos valores aunque este no era asimilado en tu ser hasta hoy.
A partir de entonces el príncipe y la diosa estuvieron hablando hasta el amanecer del sufrimiento secreto que había vivido el príncipe por esta dolencia y que había perturbado su sueño desde el momento en que apareció.
Al salir el sol el príncipe ya no padecía tanto sufrimiento dado que había comprendido las razones de esa vivencia tan dura que le atormentaba.
Los sufrimientos secretos pueden terminar enfermándonos ya que pueden terminar desterrando de nuestra mente y confinadas en los músculos sus causas, a veces en los nervios, otras en la sangre, huesos, células o el mejor lugar que las acomode de nuestro cuerpo.
Y ahí descansarán en silencio mortal hasta que nos demos cuenta que son partes de nuestra sombra no asumida, integrada o polarizada.
Parte de la solución sería detectar qué parte de nuestra sombra está encubriendo ese dolor físico o sufrimiento que nos atormenta.
Un abrazo. Mari Cruz
sábado, 3 de julio de 2010
Pétalo 228 :) ¿Qué ocurriría si ...?
- ¡Qué bello el verde de estos árboles!
- El otro se lo queda mirando y le dice ¿Y qué sucedería si no tuvieses ojos?
- El primer monje vuelve a exclamar ¡Qué dulce el aroma de estas flores!
- Molesto el otro monje continúa su debate ¿Y qué sucedería si no tuvieses olfato?
- Con gran paciencia el primer monje responde ¡Y qué exquisito el canto de los pájaros!
- Ya muy disgustado el otro monje le grita, al ver que no recibe la respuesta que desea obtener ¿Y qué sucedería si no tuvieses ninguno de tus sentidos, eh?
- Con un tono dulce el primer monje lo mira y le dice muy serenamente: entonces, no habría mucho porqué preocuparse, ¡estaría bien muerto!
Un abrazo. Mari Cruz
miércoles, 16 de junio de 2010
Pétalo 226 :) ¡Cógelo tu mismo!
Un buen día, mientras el hermano mayor estaba solo en la cabaña, apareció un elfo y le preguntó si podía comerse los restos del desayuno.

A la mañana siguiente, el segundo hermano se quedó solo en la cabaña, ya que el mayor marchó al bosque en busca de leña seca, y el enano volvió a aparecer. Le preguntó si podía comer los restos del desayuno y el joven le contestó:
- "Sí, sobre la mesa hay pan. Sírvete".
Cuando el enano dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera, este le respondió:
- "Si no puedes arreglártelas con tu propio pan, no sobrevivirás en este frondoso bosque. Recógelo tú mismo".
El enano le dio las gracias y le preguntó si le gustaría saber dónde encontrar a la princesa y el tesoro.
Un abrazo. Mari Cruz
viernes, 11 de junio de 2010
Pétalo 224 :) Resuelve tus problemas
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quien sería el nuevo maestro que ayudara a ver la luz al resto.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, díjo cuando estuvieron convocados todos en la gran sala de meditación:
- Asumira el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar.
Entonces, colocó en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos, un jarrón de porcelana con un diseño de exquisito gusto, en tonos azulados y blanco, cuyo refinamiento le hacían parecer de gran valor, en principio a simple vista de la dinastía Ming, tenía varias rosas amarillas de extraordinaria belleza en él. Y dijo así:
- ¡Aquí está el problema! – señalando directamente al precioso jarrón.
Todos quedaron atónitos mirando aquella escena, un jarrón de extremo valor y belleza, con maravillosas flores en su interior, ¿Cuál podría ser el problema?
Y justo en ese preciso instante en el que todos los monjes estaban preguntándose estas cuestiones, uno de los más jóvenes discípulos saco una espada, miro al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ¡zas! Blandiendo la espada, destruyó todo de un solo golpe. La escena fue impresionante.
Tan pronto el discípulo retorno a su lugar, el Gran Maestro dijo con voz contundente:
- Usted sera el nuevo Gran Maestro del Monasterio.

A veces dámos demasiada importancia a lo superficial y que nuestra pareja séa atractiva, tenga posición y dinero o suficiente nivel cultural, cuando en realidad ese es el problema, y por más interesante que parezca nuestra vida quizá en determinado momento ya no aporte más que una insulsa belleza, y séa momento de sacar la espada y dejar nuestro camino libre de flores artificiosas para así poder disfrutar de las flores silvestres que vamos encontrando en el caminar de la vida.
Para dejar paso a actividades, experiencias y personas más enriquecedoras se ha de pasar página al pasado y permitir que todo aquello que fue importante ocupe un lugar privilegiado en el recuerdo, no así en el presente ya que habrá que dejar hueco en el corazón y la mente para nuevas experiencias vitales. El espacio es indispensable para disfrutar de la vida.
Para despejar el camino y aclarar tus sentimientos, se ha de comenzar de modo práctico con tus armarios, cajones, bolso, estanterías ... hasta poder llegar a las personas. Permitiendo que quéden aquellas que son imprescindibles para tu caminar, dejando en el camino aquellas que ocupan un espacio necesario en tu corazón para otras que acabarás encontrando.
"No se puede llenar una taza
“Para poder beber vino en una copa
Desaprender lo aprendido
es mucho más duro,
que aprender nuevos recursos,
que nos potencian.
martes, 8 de junio de 2010
Pétalo 223 :) Corta esas barbas de tu vida
Una vecina suya, dama distinguida, tenía dos hijas hermosísimas. Él le pidió la mano de una de ellas, dejando a su elección cuál querría darle. Ninguna de las dos quería y se lo pasaban una a la otra, pues no podían resignarse a tener un marido con la barba azul. Pero lo que más les disgustaba era que ya se había casado varias veces y nadie sabia qué había pasado con esas mujeres.
Barba Azul, para conocerlas, las llevó con su madre y tres o cuatro de sus mejores amigas, y algunos jóvenes de la comarca, a una de sus casas de campo, donde permanecieron ocho días completos. El tiempo se les iba en paseos, cacerías, pesca, bailes, festines, meriendas y cenas; nadie dormía y se pasaban la noche entre bromas y diversiones.
En fin, todo marchó tan bien que la menor de las jóvenes empezó a encontrar que el dueño de casa ya no tenía la barba tan azul y que era un hombre muy correcto.

Tan pronto hubieron llegado a la ciudad, quedó arreglada la boda. Al cabo de un mes, Barba Azul le dijo a su mujer que tenía que viajar a provincia por seis semanas a lo menos debido a un negocio importante; le pidió que se divirtiera en su ausencia, que hiciera venir a sus buenas amigas, que las llevara al campo si lo deseaban, que se diera gusto.
-He aquí, le dijo, las llaves de los dos guardamuebles, éstas son las de la vajilla de oro y plata que no se ocupa todos los días, aquí están las de los estuches donde guardo mis pedrerías, y ésta es la llave maestra de todos los aposentos.
En cuanto a esta llave, es la del gabinete al fondo de la galería de mi departamento: abrid todo, id a todos lados, pero os prohibo entrar a este pequeño gabinete, y os lo prohibo de tal manera que si llegáis a abrirlo, todo lo podéis esperar de mi cólera.
Ella prometió cumplir exactamente con lo que se le acababa de ordenar; y él, luego de abrazarla, sube a su carruaje y emprende su viaje.Las vecinas y las buenas amigas no se hicieron de rogar para ir donde la recién casada, tan impacientes estaban por ver todas las riquezas de su casa, no habiéndose atrevido a venir mientras el marido estaba presente a causa de su barba azul que les daba miedo.
De inmediato se ponen a recorrer las habitaciones, los gabinetes, los armarios de trajes, a cual de todos los vestidos más hermosos y más ricos. Subieron en seguida a los guardamuebles, donde no se cansaban de admirar la cantidad y magnificencia de las tapicerías, de las camas, de los sofás, de los bargueños, de los veladores, de las mesas y de los espejos donde uno se miraba de la cabeza a los pies, y cuyos marcos, unos de cristal, los otros de plata o de plata recamada en oro, eran los más hermosos y magníficos que jamas se vieran.
No cesaban de alabar y envidiar la felicidad de su amiga quien, sin embargo, no se divertía nada al ver tantas riquezas debido a la impaciencia que sentía por ir a abrir el gabinete del departamento de su marido.
Tan apremiante fue su curiosidad que, sin considerar que dejarlas solas era una falta de cortesía, bajó por una angosta escalera secreta y tan precipitadamente, que estuvo a punto de romperse los huesos dos o tres veces.
Al llegar á la puerta del gabinete, se detuvo durante un rato, pensando en la prohibición que le había hecho su marido, y temiendo que esta desobediencia pudiera acarrearle alguna desgracia. Pero la tentación era tan grande que no pudo superarla: tomó, pues, la llave y temblando abrió la puerta del gabinete.
Al principio no vio nada porque las ventanas estaban cerradas; al cabo de un momento, empezó a ver que el piso se hallaba todo cubierto de sangre coagulada, y que en esta sangre se reflejaban los cuerpos de varias mujeres muertas y atadas a las murallas (eran todas las mujeres que habían sido las esposas de Barba Azul y que él había degollado una tras otra).Creyó que se iba a morir de miedo, y la llave del gabinete que había sacado de la cerradura se le cayó de la mano. Después de reponerse un poco, recogió la llave, volvió a salir y cerró la puerta; subió a su habitación para recuperar un poco la calma; pero no lo lograba, tan conmovida estaba.
Habiendo observado que la llave del gabinete estaba manchada de sangre, la limpió dos o tres veces, pero la sangre no se iba; por mucho que la lavara y aún la resfregara con arenilla, la sangre siempre estaba allí, porque la llave era mágica, y no había forma de limpiarla del todo: si se le sacaba la mancha de un lado, aparecía en el otro.
Barba Azul regresó de su viaje esa misma tarde diciendo que en el camino había recibido cartas informándole que el asunto motivo del viaje acababa de finiquitarse a su favor. Su esposa hizo todo lo que pudo para demostrarle que estaba encantada con su pronto regreso.
Al día siguiente, él le pidió que le devolviera las llaves y ella se las dio, pero con una mano tan temblorosa que él adivinó sin esfuerzo todo lo que había pasado.
-¿Y por qué, le dijo, la llave del gabinete no está con las demás?
-Tengo que haberla dejado, contestó ella allá arriba sobre mi mesa.
-No dejéis de dármela muy pronto, dijo Barba Azul.
Después de aplazar la entrega varias veces, no hubo más remedio que traer la llave.
Habiéndola examinado, Barba Azul dijo a su mujer:
-¿Por qué hay sangre en esta llave?
-No lo sé, respondió la pobre mujer, pálida corno una muerta.
-No lo sabéis, repuso Barba Azul, pero yo sé muy bien. ¡Habéis tratado de entrar al gabinete! Pues bien, señora, entraréis y ocuparéis vuestro lugar junto a las damas que allí habéis visto.
Ella se echó a los pies de su marido, llorando y pidiéndole perdón, con todas las demostraciones de un verdadero arrepentimiento por no haber sido obediente. Habría enternecido a una roca, hermosa y afligida como estaba; pero Barba Azul tenía el corazón más duro que una roca.
-Hay que morir, señora, le dijo, y de inmediato.
-Puesto que voy a morir, respondió ella mirándolo con los ojos bañados de lágrimas, dadme un poco de tiempo para rezarle a Dios.
-Os doy medio cuarto de hora, replicó Barba Azul, y ni un momento más.
Cuando estuvo sola llamó a su hermana y le dijo:
-Ana, (pues así se llamaba), hermana mía, te lo ruego, sube a lo alto de la torre, para ver si vienen mis hermanos, prometieron venir hoy a verme, y si los ves, hazles señas para que se den prisa.
La hermana Ana subió a lo alto de la torre, y la pobre afligida le gritaba de tanto en tanto;
-Ana, hermana mía, ¿no ves venir a nadie?
Y la hermana respondía:
-No veo más que el sol que resplandece y la hierba que reverdece.
Mientras tanto Barba Azul, con un enorme cuchillo en la mano, le gritaba con toda sus fuerzas a su mujer:
-Baja pronto o subiré hasta allá.
-Esperad un momento más, por favor, respondía su mujer; y a continuación exclamaba en voz baja: Ana, hermana mía, ¿no ves venir a nadie?
Y la hermana Ana respondía:
-No veo más que el sol que resplandece y la hierba que reverdece.
-Baja ya, gritaba Barba Azul, o yo subiré.
-Voy en seguida, le respondía su mujer; y luego suplicaba: Ana, hermana mía, ¿no ves venir a nadie?
-Veo, respondió la hermana Ana, una gran polvareda que viene de este lado.
-¿Son mis hermanos?
-¡Ay, hermana, no! es un rebaño de ovejas.
-¿No piensas bajar? gritaba Barba Azul.
-En un momento más, respondía su mujer; y en seguida clamaba: Ana, hermana mía, ¿no ves venir a nadie?
Veo, respondió ella, a dos jinetes que vienen hacia acá, pero están muy lejos todavía... ¡Alabado sea Dios! exclamó un instante después, son mis hermanos; les estoy haciendo señas tanto como puedo para que se den prisa.
Barba Azul se puso a gritar tan fuerte que toda la casa temblaba. La pobre mujer bajó y se arrojó a sus pies, deshecha en lágrimas y enloquecida.
-Es inútil, dijo Barba Azul, hay que morir.
Luego, agarrándola del pelo con una mano, y levantando la otra con el cuchillo se dispuso a cortarle la cabeza. La infeliz mujer, volviéndose hacia él y mirándolo con ojos desfallecidos, le rogó que le concediera un momento para recogerse.
-No, no, dijo él, encomiéndate a Dios; y alzando su brazo...
En ese mismo instante golpearon tan fuerte a la puerta que Barba Azul se detuvo bruscamente; al abrirse la puerta entraron dos jinetes que, espada en mano, corrieron directos hacia Barba Azul.
Este reconoció a los hermanos de su mujer, uno dragón y el otro mosquetero, de modo que huyó para guarecerse; pero los dos hermanos lo persiguieron tan de cerca, que lo atraparon antes que pudiera alcanzar a salir.
Le atravesaron el cuerpo con sus espadas y lo dejaron muerto. La pobre mujer estaba casi tan muerta como su marido, y no tenía fuerzas para levantarse y abrazar a sus hermanos.
Ocurrió que Barba Azul no tenía herederos, de modo que su esposa pasó a ser dueña de todos sus bienes. Empleó una parte en casar a su hermana Ana con un joven gentilhombre que la amaba desde hacía mucho tiempo; otra parte en comprar cargos de Capitán a sus dos hermanos; y el resto a casarse ella misma con un hombre muy correcto que la hizo olvidar los malos ratos pasados con Barba Azul...
a menudo se paga con penas y con llantos;
a diario mil ejemplos se ven aparecer.
Es, con perdón del sexo, placer harto menguado;
no bien se experimenta cuando deja de ser;
y el precio que se paga es siempre exagerado.
Por poco que tengamos buen sentido
y del mundo conozcamos el tinglado,
a las claras habremos advertido
que esta historia es de un tiempo muy pasado;
ya no existe un esposo tan terrible,
ni capaz de pedir un imposible,
aunque sea celoso, antojadizo.
Junto a su esposa se le ve sumiso
y cualquiera que sea de su barba el color,
sábado, 5 de junio de 2010
Pétalo 222 :) Tu puedes
Su trabajo era humilde, y de extenuantes horas a la intemperie.
No tenía el dinero para pagar a sus maestros, ni ningún tipo de conocimientos.
Además tenía otra gran limitación: era tartamudo, si efectivamente, era incapaz de articular una frase completa seguida sin pararse a repetirla constantemente. Su poca pericia en el habla venía de su forma de ser quizá en gran medida avalada por su entorno familiar.
Demóstenes sabía que la persistencia y la tenacidad hacen milagros y, cultivando estas virtudes, pudo asistir a los discursos de los oradores y filósofos más prominentes de la época. Hasta tuvo la oportunidad de ver al mismísimo Platón exponer sus teorías.

Ansioso por empezar, no perdió tiempo en preparar su primer discurso con mucho coraje y valentía.
Su entusiasmo duro poco: la presentación fue un absoluto desastre. Fue un gran fracaso. A la tercera frase fue interrumpido por los gritos de protesta de la audiencia, muy acostumbrada a grandes oradores.
- ¿Para qué nos repite diez veces la misma frase? dijo un hombre seguido de las carcajadas del público.
- ¡Hable más alto! -exclamó otro-. No se escucha, ¡ponga el aire en sus pulmones y no en su cerebro!
- Pero quién te has pensado qué somos, ¿Para qué público has preparado el discurso?
Las burlas acentuaron el nerviosismo y el tartamudeo de Demóstenes, persona insegura de por si, quien se retiró entre los abucheos sin siquiera terminar su trabajado discurso.
Y Demóstenes en vez de sentirse desanimado, tomó esas afirmaciones como un desafío, como un juego que él quería ganar a base de constancia y perseverancia, sabía que podía ser capaz de hacerlo tan bien como cualquier otro orador.
Usaba la frustración para agrandarse, para llenarse de fuerza, para mirar más lejos. Sabía que los premios de la vida eran para quienes tenían la paciencia y persistencia de saber crecer y siguen el camino de sus sueños.
- Tengo que trabajar en mi estilo, se decía a sí mismo todos los días.
Así fue que se embarcó en la aventura de hacer todo lo necesario para superar las adversas circunstancias que lo rodeaban y llegar a ser un experto en ese arte al que amaba con todas su fuerzas.
Se afeitó la cabeza, para así resistir la tentación de salir a las calles. De este modo, día a día, se aislaba desde el amanecer hasta el atardecer practicando fráses que pocos podían articular.
En los atardeceres corría por las playas, gritándole al sol con todas sus fuerzas, para así ejercitar sus pulmones y garganta.
Más entrada la noche, se llenaba la boca con piedras y se ponía un cuchillo afilado entre los dientes para forzarse a hablar sin tartamudear, cuando ya le salía mejor usaba un palo para articular con esfuerzo y poder vocalizar sin tartamudear.
Al regresar a la casa se paraba durante horas frente a un espejo para mejorar su postura y sus gestos.
Así pasaron meses y años, antes de que de que reapareciera de nuevo ante La Asamblea defendiendo con éxito a un fabricante de lámparas, a quien sus ingratos hijos le querían arrebatar su patrimonio.
En esta ocasión la seguridad, la elocuencia y la sabiduría de Demóstenes fue ovacionada por el público hasta el cansancio.
Demóstenes fue posteriormente elegido como embajador de la ciudad.
Su persistencia,
Al igual que Demóstenes,
sólo siendo perseverante,
harás tus sueños realidad
y los vivirás.
Un abrazo. Mari Cruz
martes, 1 de junio de 2010
Pétalo 220 :) ¿Para qué trabajas?
Si hace varios siglos, durante la construcción del monasterio de El Escorial en Madrid le hubiéramos preguntado a los albañiles que estaban participando en su construcción podríamos, quizá, haber obtenido alguna de las siguientes respuestas.
Uno de los albañiles podría habernos contestado: “Estoy poniendo ladrillos para construir un muro, estoy haciendo mi trabajo lo mejor que se”.
El otro podría habernos respondido: “Estoy construyendo uno de los monasterios más grandes y bellos del mundo, que perdurará durante muchos siglos y será considerado como una de las maravillas construidas por el hombre que tardó nada más y nada menos que cien años en terminarse”.
La diferencia está en tí, en cómo sientas de lo que formas parte tanto personal como profesionalmente.
Un abrazo. Mari Cruz
sábado, 29 de mayo de 2010
Pétalo 219 :) Para qué meter un tiburón
domingo, 16 de mayo de 2010
Pétalo 216 :) ¿A qué esperas?
Todos elegían ser alcanzados por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al Rey se dirigió al soberano y le dijo:
—"Señor, ¿puedo hacerle una pregunta ahora que la guerra ha terminado?"
Y el Rey le respondió:
—"Díme soldado".
—"¿Qué había detrás de la horrorosa puerta señor?".
—"Ve tú mismo y compruébalo", respondió el Rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta, muy despacio ya que esperaba no le sorprendiera lo que hubiera detrás, y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente... , finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino plagado de flores y árboles que conducían a la libertad por un largo sendero hasta las montañas.
El soldado admirado miró a su Rey que le decía:
—"Yo les daba a ellos la elección, sin embargo preferían morir que ariesgasrse a abrir esta puerta, que sólo enmascaraba su felicidad".
¿Cuántas puertas dejas de abrir por miedo a arriesgarte?
¿Cuántas veces pierdes la libertad y mueres por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de tus sueños?
¿A qué esperas?
¡ábrela!
Un abrazo. Mari Cruz
lunes, 29 de marzo de 2010
Pétalo 212 :) Piedras del camino
- Había una vez un hombre que iba por el camino que atraviesa los valles y de repente tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo en su mochila. Poco después más adelante del camino tropezó con otra piedra algo más pequeña. Igualmente la cargó en su bolsillo. Todas las piedras con las que iba tropezando las recogía y las ponía o bien los bolsillos de su pantalón o bien en su mochila dependiendo de su tamaño, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar. El gran maestro Ikabi respondió:
Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.
A medida que se suelta lastre con los demás se hace lo propio con uno permitiéndonos caminar ligeros en el tránsito que es la vida.
Será mejor que continúen el viaje ligeros de equipaje. Nuestra estancia en este lugar es de tránsito.







