lunes, 8 de marzo de 2010

Pétalo 206 :) ¡Ensarta tus perlas!

No soy muy dada a conmemorar acontecimientos históricos y menos si me llevan en cierto modo a imaginar el dolor pasado, en cambio sólo por hoy voy a hacer una excepción ya que me sirve como excusa para comenzar a hablar de las perlas que encontramos en nuestra vida.

Esas perlas que aparecen en todo momento, y que rara vez ensartamos, perdiendo la gran oportunidad de disponer de un magnífico collar de perlas, no de colecciones de perlas que se nos pueden perder por el camino. 

Si las ensartamos será mucho más dificil que las perdamos y cobrarán mucho más valor. 
Y pensé qué mejor que traer a Velazquez y Vermeer para ilustrarlo, junto con otra gran perla como es Lope de Vega para cerrarlo con un sencillo y clásico broche.
Convertir un cuadro en una película es harto dificil, ya que si ya lo es adaptar cinematográficamente una obra literaria que tiene multitud de figuras metafóricas en las que basarse, un sencillo retrato del que se conoce bastante poco debe ser una gran obra maestra para poder servir como punto de partida para generar una trama argumental. 
"La jóven de la perla" es un magnífico cuadro, conocido como sabéis como la Mona Lisa del Norte, o la muchacha del turbante, e independientemente de que el guión de la película según dícen los historiadores poco tiene que ver con la biografía del pintor, ya que según parece la modelo no era su sirvienta si no una de sus hijas, y el pintor, Johannes Vermeer, en realidad no pasó por grandes apuros económicos sino todo lo contrario. 
Independientemente de la trama de la película, me voy a centrar en el cuadro y su eje principal, la gran perla que luce la jóven, una gran metáfora su identidad. Sólo muestra una gran perla brillante, evidentemente, ya que en realidad somos uno. 
El segundo foco de atención son sus ojos, esa mirada diferente en cada ojo de la muchacha, recordándome en cierto modo paralelismos con la Mona Lisa en la que sus ojos cobran vida, pareciendo que nos mira cuando nos desviamos del punto desde el que observamos en cuadro. 
Volviendo la la jóven de la perla, esa mirada en la que el ojo derecho nos muestra cierta tristeza y en cambio el izquierdo cierto miedo, emociones diferenciadas no provocadas por las mismas variables.
El miedo vendría dado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente o futuro; en cambio la tristeza es una emoción que surge como modo eficaz para adaptarnos al entorno y que es provocado por la falta de ánimo o motivación, en realidad es la ausencia de la alegría, no entendiéndolo con una connotación negativa. Matices diferenciados nos desea mostrar el pintor. 
Sería destacable que el autor está pintando un retrato en principio sencillo de una bella jóven de la época, y a su vez está queriendo mostrarnos magistralmente su alma de un modo muy sutil, mostrando su parte interna y su parte social, cada una de ellas representada en cada uno de los ojos,  impregnando matíces diferenciados en la expresión de cada uno de ellos concediendo mayores brillos, tamaño y expresividad para llegar a tal fin. 
La muchacha de la Perla, esa metáfora utilizada de un modo sublime por el autor para mostrarnos la esencia que percibe y que supo plasmar.
Por hoy sólo me queda desearos que encontréis muchas perlas por el camino y que las hagáis brillar como hizo Vermeer.

Para terminar como os comenté cierro con este broche clásico.

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser
y su regalo,
su muerte suele ser
y su veneno.
Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.
Ella nos da su sangre,
ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel,
y a veces una arpía.
Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud,
y a veces mata.
Soneto de Lópe de Vega
"Es la Mujer del Hombre lo más bueno"
Un abrazo. Mari Cruz

2 Comentarios:

Fernando López Fernández on 8/3/10 22:18 dijo...

Eso es lo que yo llamo saber mirar un cuadro. Enhorabuen, me ha encantado

Mari Cruz on 8/3/10 23:23 dijo...

Gracias Fer por ser un asíduo lector del blog.

Archivando encontré justo estas dos láminas y se me ocurrió.

Las artes en general nos aportan muchas enseñanzas trasladables la mayoría a la gestión de personas.

Un abrazote :)

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