viernes, 11 de diciembre de 2009

Pétalo 177 :) Tu tienes el reloj. Yo disfruto del tiempo

Hoy he recibido el interesante mail de una gran amiga, Venus. Gracias de corazón por remitirme material para el blog, nuestro curioso modo de conocernos tenía que tener un trasfondo o un para qué.

Me ha parecido de gran interés copiaros el texto al completo para compartir con vosotros esta joya. La entrevista por si sóla lo dice todo, no precisa mi entrada, además ensuciaría la belleza de las palabras del entrevistado. 

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a: MOUSSA AG ASSARID.

- No sé mi edad: ¡Nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!  Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. 

He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier.  Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

- ¡Qué turbante tan hermoso...!

- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...

- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?

- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?

- Tuareg significa abandonados, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: señores del desierto, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?

- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?

- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante...

- Mucho. Alos siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...

- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...

- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?

- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?

- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró.

- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad...!

- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis.

¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...

- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...

- Aquí tenéis reloj, allí tenemos el tiempo.

http://www.youtube.com/watch?v=xggIl_VXNHc

http://www.youtube.com/watch?v=Ly81jPNnT7s

http://www.youtube.com/watch?v=Wqd4Naypf7s

Aquí tenéis el reloj. 

Allí disfrutamos del tiempo. 

Un abrazo. Mari Cruz

6 Comentarios:

Sebastián García on 12/12/09 10:30 dijo...

Una lección de esencia... Amela es un buen periodista, y consigue transmitir la paz y sosiego de este bereber.

Tuve un buen y apreciado profesor que hace muchos años viajo al Sahara en todoterreno (ahora 4x4) y se perdió, como no podía ser de otra manera. Lo encontró un grupo bereber, y siempre recordaba que fue una experiencia humana muy profunda y extraordinaria para él compartir varios días con aquella gente. Lo explicaba siempre con una expresión en su cara de cierta añoranza.

Gracias de nuevo por la entrada, por dar un soplo de aire fresco a mi alma, y recordar a mi apreciado profesor...

Un abrazo

Mari Cruz on 12/12/09 12:43 dijo...

Gracias Sebastián por dedicar unos minutos de tu tiempo a comentar esta fantástica entrevista.

Espero seguir recibiendo material interesante de vosotros que iré compartiendo en el blog.

La grandeza de la vida se disfruta en las pequeñas cosas y en instantes sencillos y cotidianos.

Anónimo dijo...

Preciosa entrevista Mari Cruz, como siempre debemos aprender tanto de otras culturas supuestamente "menos desarrolladas" que la nuestra. Como tu petalo del cuenco, las piedras, los guijarros...en fin apreciar lo que de verad es importante para nosotros...que seguro que casi todos lo tenemos.

Gracias por tus petalos
Ana

Mari Cruz on 13/12/09 12:47 dijo...

Gracias a vosotr@s en especial a tí Ana por la amabilidad de comentarlos. felis semana tod@s. un abrazote :)

NATALIA GARCIA MARTINEZ on 3/2/10 19:56 dijo...

Qué filosofía de vida tan auténtica!!! Que gran lección de vida!!!qué gran razón tiene cuando habla de que vivimos encadenados a los bancos y, desde el momento en que empezamos a poseer, en realidad, nos poseen a nosotros, controlan nuestros movimientos y usan el miedo que podemos tener de perder nuestras posesiones para manejarnos a su antojo.
Qué fácil sería si fuéramos capaces de despojarnos de todo!!! Algún día tendré el suficiente valor para hacerlo, de momento... lo reconozco: me tienen atrapada.
Como siempre, fantástica en tus publicadiones, Mari Cruz
Un besazo
Natalia

Mari Cruz on 4/2/10 0:54 dijo...

Gracias Nata por estar siempre cerca como las estrellas, ahí alumbrando.
Espero que muchas de las entradas puedas reutilizarlas en tus clases.
Un abrazote. mari cruz :)

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