viernes, 13 de noviembre de 2009

Pétalo 165 :) La sal de la vida

Bueno vuelvo a los cuentos de nuevo, este me llegó por correo hace unos días por medio de un amigo profesor de Chi Kun, y como me gusto enormemente os lo dejo para pasar la semana,  conocía otro similar lo que ocurre que este me gustó especialmente ya que me encanta el agua,  dice así:
Había una vez un anciano maestro Hindú que se cansó de las quejas de su aprendiz así que, una mañana, le envió por algo de sal para que lo dejáse en silencio durante un rato.
Cuando el aprendiz regresó, el maestro dijo al joven infeliz que pusiera el puñado de sal en un vaso de agua y luego se la bebiera.
-¿A qué sabe? preguntó el maestro.
-Amargo, escupió el aprendiz.
El maestro rió entre dientes y entonces le pidió al joven tomar la misma cantidad de sal en la mano y ponerla en el lago.
Los dos caminaron en silencio al lago cercano y una vez que el muchacho lanzó al agua su manotada de sal el viejo le dijo: Ahora bebe del lago.
En cuanto el agua se escurría por la quijada del joven, el maestro le preguntó:
-¿A qué sabe?
-Fresca, comentó el aprendiz.
-¿Te supo a sal?
-No, dijo el joven.
En esto el maestro se sentó al lado de este chico que le recordaba a sí mismo cuando tenía su edad, le tomó sus manos y le dijo mirándole a los ojos fijamente:
El dolor de la vida es pura sal; ni más, ni menos.
La cantidad de dolor que producen situaciones de la vida permanece exactamente la misma.
Sin embargo la cantidad de amargura o sentimientos de culpa que probamos depende del recipiente en que ponemos la pena.
Así que cuando estás con dolor, la única cosa que puedes hacer es agrandar tu sentido de las cosas que te merecen la pena. 
Simplemente cambiar el recipiente con el qué medimos el dolor y sufrimiento, si lo hacemos más grande, decrecerá ese sentimiento y nos sentiremos aliviados.
Déja de ser un vaso; y conviértete en un lago, quizá mejor en un río que fluye, quizá en el mar que es abierto y flexible, quizá ... mejor decide tú.
Un abrazo. Mari Cruz

2 Comentarios:

Diego Martos on 13/11/09 12:31 dijo...

Buenos días Mari Cruz,

Gracias, me ha encantado el cuento (conocia uno con la misma moraleja).

Me pregunto sin destino concreto...¿porqué las fábulas y cuentos están basados en el pasado?, ¿habría alguna manera de hacer lo mismo con el presente rabioso?.Supongo que para eso estan las metáforas...

Hoy quiero ser un poco mas de lago!

Por cierto te he puesto una referencia en mi último post (con tu permiso)

Diego Martos

Mari Cruz on 13/11/09 15:54 dijo...

Y sin permiso Diego, todo lo que plasmo en el blog no es de mi propiedad sino de muchos autores, compañeros, ponencias y alguna ocurrencia, así que encantada que pueda servir de base a otros interesantes textos tuyos.

un abrazo y buen finde.

Hoy me siento cascada ... :)

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