viernes, 25 de septiembre de 2009

Pétalo 142 :) Tu tienes la última palabra ...


Los cuentos son historias que pasan de generación en generación y se cuentan en función del sentir de quien las cuenta en ese preciso instante, y que se perciben conforme lo siente quien lo escucha en ese momento.

Por lo tanto pueden tener multiples diferentes mensajes en función del momento y el estado de ánimo de la persona tanto que lo cuenta como que lo escucha, y que luego transmitirá de nuevo a otra generación, produciendo múltiples efectos. 

Hoy voy traer este que me gusta especialmente para que lo transmitáis si os gusta, y sobretodo porque deseo regalárselo especialmente a unas personas que se casáron hace muchos años este día, y gracias a los cuales soy lo que soy. 

... En una ocasión, el Señor de las Bestias convocó en su tenebroso palacio a los más encarnizados enemigos del hombre y se dirigió a ellos del siguiente modo:

- Llevo miles de años queriendo destruir al hombre, acabar con su existencia, para ello he creado todo tipo de conflictos, plagas y guerras, pero cuando parecía que al final lograba lo que tanto anhelo, aparecía él, y  evitaba que el Ser Humano desapareciera de este horrible planeta. 

A veces aparecía disfrazado de sonrisa, o de caricia, otras muchas de mano amiga, e incluso otras tantas veces como una sencilla palabra de consuelo, y sin embargo, a mi nunca me engañó porque siempre supe que tras los mil disfraces se ocultaba mi más temible enemigo, el Amor.

Así que entregaré la mitad de mi reino a aquel de vosotros que me traiga el cadaver del Amor en sus brazos. 

Murmullos, gritos y aullidos se escucharon en aquel fantasmagórico salón de aquel oscuro castillo medieval.

De repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre la multitud, se postró ante el Señor de las Bestias y gritó:

- Señor de las Bestias, yo seré quién te traiga el cadaver del Amor en mis brazos, yo soy su enemigo natural porque yo soy el Odio. 

Al oir aquellas palabras el Señor de las Bestias respondió entusiasmado:
- Ve amigo mío, toma los caballos que precises para el largo trayecto,  haz mi sueño realidad, y gozarás de la mitad de mi Reino y mitad de mis riquezas. 

En una esquina de aquel salón, oculto tras una columna , un personaje vestido de negro y con un gran sombrero de ala ancha que le tapaba el rostro esbozó una maléfica y socarrona sonrisa. 

El Odio partió ante la envidia de muchos. Los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante el Señor de las Bestias manifestó su incomprensible derrota:

- No lo comprendo gran señor, he creado desavenencias, malentendidos y todo tipo de agravios para generar controversia en el planeta; y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía él y al final todo se suavizaba y todo lo arreglaba.

 
Tras la derrota del Odio, siguieron las de la Pereza, muy sonada dado que fracasó antes de partir, la Rutina, la Desesperanza, se rindió al primer contratiempo,  y muchos de los peores enemigos del hombre, y sin embargo todos ellos al final fracasaron.

El Señor de las Bestias al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que él tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda, se recluyó en palacio no queriendo ver a ningún ser hasta que sus soldados dieran con algún caballero que cumpliera su misión.

Hasta que súbitamente un día soleado de primavera se abrió paso entre la multitud aquel silencioso personaje con gran sombrero de ala grande y completamente cubierto de negro.

Con que con gesto altivo se dirigió al Señor de las Bestias:

- Yo soy quien te traerá el cadaver del Amor en mis brazos. 

El Señor de las Tinieblas lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado:

- Todos antes que tú han fracasado y tú, a quién ni siquiera conozco, pretendes triunfar.

No me importunes todo está perdido. Haz lo que quieras. 
Aquel extraño personaje partió a lomos de un caballo negro, pasaron los años y de repente se presentó ante el Señor de las Bestias con el cadaver del Amor en sus brazos.

El Señor de las Tinieblas dió un salto de alegría y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos:

- Lo has logrado, has conseguido lo imposible, tuya es la mitad de mi Reino, pero amigo mío por favor decidme quién sóis antes de partir a disfrutar de tus riquezas.

 
Aquel personaje se quitó el sombrero de gran ala y la capa que cubría toda su figura, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes dijo:
- Yo soy el Miedo. 

Cuando el MIEDO nos domina, nuestro corazón se desboca, nuestro cuerpo se tensa y nuestro cerebro no funciona bien. En este preciso momento sentimos que nuestra vida peligra y o bien atacamos, o bien nos aislamos, o quizá huímos.

Son las 3 reacciones más frecuentes ante el miedo. 
Ninguna de esas reacciones permite que tratemos a los demás como si los quisiéramos, porque nadie quiere a alguien a quien teme, y nadie teme a alguien a quien quiere.

Cuando uno se aleja de sí mismo y por eso uno en lugar de aprender a quererse, aprende a temerse. En cambio con el amor uno se acerca a sí y a los demás aprendiendo a compartir. 

Comprender la verdadera naturaleza de nuestro miedo nos abre la puerta a poder experimentar la naturaleza en esencia del verdadero amor, aquel que, por no ser razonable, alcanza lo que no parece posible.


Está en las manos
de cada uno de nosotros
el decidir
que quien
va a triunfar
en nuestra vida
es el
AMOR,
y no el miedo. 




Un paso atrás
ni para tomar impulso;
si tienes oportunidad
tu tienes la última palabra,
decide, 
atrévete
y cambia.



Un abrazo. Mari Cruz

2 Comentarios:

NATALIA GARCIA MARTINEZ on 11/10/09 21:55 dijo...

Hola de nuevo, Mari Cruz,

Me ha encantado el cuento. Yo conocía uno parecido pero el tétrico personaje era la "rutina", sin embargo, estoy contigo, creo que el mayor enemigo que tenemos en esta vida es el "miedo". El miedo nos aleja de todo y todos aquellos que queremos y que nos quieren... cuántas cosas y personas hemos perdido por no enfrentarnos a ellos!!! es difícil plantarle cara sin temblar pero a la vez ninguno queremos parecer vulnerables... Sin embargo, cuando lo superamos nos sentimos LIBRES y la libertad es una de las mejores sensaciones que se pueden tener en esta vida, así que...

BRINDEMOS POR UNA VIDA SIN MIEDOS!!!

Mari Cruz on 11/10/09 22:12 dijo...

Gracias Nata por tus amables comentarios y por seguir mis pétalos. La libertad nos hace sentir mejor porque no sentimos los miedos.

Los miedos sólo están en nuestro pensamiento.

un abrazo y feliz semana a todos :) mc

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