martes, 9 de junio de 2009

Pétalo 102 :) Por mi puerta pasarás

Había una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aún algunas veces escapar la baba.

La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro.

El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa, deseando comer con todos en ella y disfrutar de la compañía de su nieto. 

Un día se cayó al suelo, y se le rompió la bandeja que apenas podía sostener en sus temblorosas manos. Su nuera le llenó de improperios a los que no se atrevió a responder, y bajó la cabeza suspirando.

Le compraron entonces una tarterilla de madera, en la que se le dio de comer de allí en adelante.


Algunos días después, su hijo y su nuera vieron a su pequeño hijo, que tenía algunos años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de madera que había en el suelo.

- "¿Qué haces?", preguntó su padre.

- "Una tartera, contestó, para dar de comer a papá y a mamá cuando sean viejos como el abuelo".

El marido y la mujer se miraron por un momento sin decirse una palabra.

Después volvieron a poner al abuelo a la mesa ...

y comió siempre con ellos, siendo tratado con la mayor amabilidad.

Hermanos Grimm

Un abrazo. Mari Cruz

4 Comentarios:

Veronica Segal on 10/6/09 11:12 dijo...

Que malos podemos ser a veces... dime Mari Cruz, cómo haces para poder escribir tanto?
un abrazo. Vero

Mari Cruz on 10/6/09 15:21 dijo...

Gracias Vero,

Todos podemos ser todo lo malos que no deseamos que sean con nosotros o nuestros hijos.

Un buen ejercicio sería plantearse si sólo te quedara un día de vida qué harías?

Muchos probablemente no haríamos nada de lo que tenemos planificado y curiosamente dedicaríamos tiempo a las personas que consideramos cercanas, ahí está la clave, saber aprovechar ese tiempo con quién deseamos, tanto si nos queda un día como si nos quedan algunos más.

Muchos de los escritos no son obra mía, la mayoría de mis escritos son cuentos populares, o artículos de otros autores, cuando conozco el autor lo incluyo, cuando lo desconozco ahí quedan a disposición de todos para aquellos que gusten recomendarlos y que nos generen debates en los que aprendamos, a la espera de que alguien me ayude a encontrar al autor.

Un abrazo Vero. Mari Cruz

Jesús López on 12/6/09 23:09 dijo...

Hola Mari Cruz, Acabo de llegar a tu blog y tengo una lástima... como sigas quitando pétalos te vas a queder sin rosa... Muy bueno el artículo y muy cierto. Muchas veces solo entendemos cuando nos suceden las cosas y, lo que es peor, el error podría haberse solucionado con un poco de empatía...

Mari Cruz on 12/6/09 23:46 dijo...

Gracias Jesús por comentar el post.
Cierto es que solemos ver mejor la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, y como bien dices un poco de empatía y ponernos en lugar de los demás ayudaría enormemente, sólo cuando leemos este tipo de cuentos nos damos cuenta que dedicamos mucho más tiempo a labores inútiles cuando en realidad lo que nos reconforta es dedicarlo a seres queridos.
Espero que aunque caigan pétalos no sea en balde y los vayáis recogiendo para repartir entre vuestros amigos.
Además seguirán saliendo cada primavera nuevos pétalos con vuestra ayuda.
un abrazo. mari cruz

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